Consejos para ser mejores propietarios de perros

Es muy posible que ya seas el compañero perfecto para tu perro, que lo alimentes, que cubras todas sus necesidades, que te sepas comunicar con él y entender su existencia perruna.

Pero quizás hay cosas en las que debes mejorar y a continuación te ofrecemos unos cuantos consejos para ser el compañero perfecto. ¿Estás listo? ¡Pues adelante!

MANTÉN SIEMPRE A TU PERRO CONTROLADO

Ten en cuenta que hay mucha gente que no se siente cómoda con los perros; les tienen miedo e incluso en algunos casos, fobia. Desgraciadamente, propietarios incívicos y perros no educados pueden conllevar a que se prohíba la entrada de perros en algunas zonas donde nos gustaría estar con nuestro peludo amigo.

La correa es tu mejor, más barato y efectivo aliado para evitar situaciones complicadas o incluso peligrosas con personas a las que no les gustan los perros o con otros perros. No vale aquello de: “No te preocupes, no hace nada”, “Es muy dócil”, “Sólo quiere jugar”… A la persona que no le gustan los perros no le importan este tipo de afirmaciones.

Además es muy importante tener en cuenta que un perro atado puede reaccionar de forma agresiva si se le acerca un perro sin atar (aunque este último “No haga nunca nada”) y es muy posible que ese perro vaya atado debido a algún tipo de problema de comportamiento.

Pero incluso si van atados, los perros no tienen porque saludar a todos los humanos y perros con los que se crucen. Mantén a tu perro a una distancia prudencial de las personas y de otros perros que no conozcas. Además si un perro va atado pero está fuera de control y es más fuerte que su portador se pueden crear situaciones peligrosas. El perro deberá estar educado y su portador deberá saber qué tiene entre manos y saber reaccionar.

Si tu perro está suelto en áreas abiertas donde esté permitido o bien en ocasiones hagas “oídos sordos” a la normativa en los parques públicos, el propietario debe asegurarse de que su perro no se acerca a otras personas, perros u otro tipo de animales. Cuando te cruces con otras personas o perros (atados o no) llama a tu peludo amigo para que se quede a tu lado hasta que la otra persona (con perro o sin él) pase y se aleje.

Está en nuestras manos crearnos una buena reputación y ser cívicos para ganarnos el respeto de los demás.

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