Luis Eduardo Rodríguez : Mar de Leva…. ¡A comer conejo y morir de malaria!

VENAMCHAN

 

La verdad sea dicha es que hay que contar con una capacidad de asombro infinita, por decir lo menos, para descifrar las políticas públicas del régimen, si es que eso es posible.

Sin renunciar a aspectos de carácter económicos y políticos   – ya de por sí desastrosos – dedicaremos estas líneas para considerar dos temas  que afectan directamente  la vida de los ciudadanos. Nos referimos a la salud y la alimentación. Dos aspectos de sobrevivencia que en cualquier otro país  del mundo son de atención responsable, efectiva y prioritaria por parte de sus gobiernos.

Para nadie es un secreto que Venezuela vive una insostenible crisis de alimentación. La cadena alimentaria fue severamente destruida por miopes, equivocadas y populistas medidas por lo que hoy se hace casi imposible conseguir alimentos producidos en el país.  Las estantes de los mercados y abastos con una oferta pobre  –  cuando llegan – de productos de otros países, de menor calidad y a precios  que los hacen  inalcanzables para las mayorías. El resultado: cada día más gente comiendo de la basura o alimentándose de las sobras de algunos restaurantes y hoteles que a duras penas aun sobreviven, así como niños y personas mayores  muriendo de desnutrición e inanición.

El régimen destructor y mentiroso recurre – como siempre – a endosarle la responsabilidad a otros (el imperio,  la guerra económica, la derecha apátrida Bla, bla) y cuando el discurso  se les agota, entonces,  apelan  a planes ridículos, inviables y corruptos. Quien no recuerda la ruta de las empanadas, las areperas socialistas, los gallineros verticales o los huertos organoponicos. La última burla al pueblo es vender como solución a la hambruna  un tal Plan Conejo que, como las otras iniciativas mencionadas, está destinada desde ya al fracaso. Que falta de respeto con los ciudadanos.

Por otro lado, la salud se encuentra asimismo en un proceso de deterioro terminal que nos ha llevado a ser declarados por los organismos internacionales como país con crisis humanitaria de salud. Los hospitales  sumidos en la barbarie , los equipos deteriorados y sin arreglo, las morgues sin refrigeración despidiendo olores nauseabundos , quirófanos contaminados , los médicos y enfermeras de meritos y experiencia luchando solidariamente por mejoras o desertando a montón ante tanta indolencia , desidia y corrupción y los pacientes teniendo que aportar las medicinas y los insumos que tampoco se consiguen. El propio infierno de Dante.

Han reaparecido con fuerza enfermedades que ya habían sido erradicadas por exitosas políticas de salud desarrolladas y aplicadas exitosamente antes de la llegada del nefasto régimen como la malaria, la difteria, el mal de Chagas, y hasta el sarampion.Un retroceso de al menos 60 años según los especialistas. Hay marcadores adicionales, afirman, como la escases aguda de vacunas para tosferina, tétanos, hepatitis entre muchas otras y  la mortalidad materna e infantil se ha duplicado en los dos últimos años.

Los venezolanos  se mueren de hambre así como por falta de atención médica oportuna y de calidad como lo establece con caracter de obligatoriedad la tan cacareada y mil veces violada Constitución Bolivariana.

El régimen se niega a darle curso a los canales humanitarios de alimentos y medicinas ofrecidas por otros países y a cambio elijen  vendernos como solución el Plan Conejo. Pobre Venezuela.

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