Manuel Ávila: Ahora o nunca

Qué entienda el Señor Julio Borges que el hilo constitucional no se enmienda corrigiendo unos apartes de la sentencia y que no crea el TSJ que con las borroneadas volvió el Estado e Derecho a su normalidad.

 

Aquí ocurrió una ruptura del hilo constitucional por una jugada prefabricada del Gobierno Nacional y no que Maikel Moreno ese malévolo personaje de la ficción tribunalicia se equivocó en la redacción del texto. Se equivocó el gobierno completo y no es con una palanca de retroceso como se reacomodará la sentencia que destruyó la estabilidad nacional. Aquí ocurrió un accidente histórico que devolvió la ola golpista al seno del Gobierno Nacional para que estuvieran de nuevo en el territorio golpista donde saben moverse.
Volvió el olor a pólvora y sangre a la Sala Constitucional por mandato del propio Maduro porque esa fue una jugada articulada y no por obra y gracia de los fallos de un organismo que está entregado a las órdenes del potentado de Miraflores. Ahora cuando el Presidente Maduro cree que con la aparición de la Fiscal Luisa Ortega Díaz, se puede corregir el entuerto que redactó Maikel Moreno y sus acólitos, esa es parte de una locura manoseada por Maduro y Diosdado hasta que ordenaron lanzar a la calle este golpe de estado que hizo temblar los cimientos que quedan de democracia.
Se les movió el piso a los rojos del proceso porque se encendieron las luces de la alarma revolucionaria cuando salió a la luz pública la sentencia que desactivó la AN en una jugada aberrante que le quitó el poder a un poder electo por el pueblo con la bicoca de 14 millones de votos. Esa votación ni siquiera intimidó a los magistrados del TSJ que están creyendo que el poder del pueblo no vale nada, pero ignoran que es la gente quien elige a sus gobernantes.

Pero cómo todavía el oficialismo no ha podido interpretar la paliza que el 6D le propinó el pueblo venezolano a los chavistas, por eso mismo reaccionaron los magistrados que decidieron saltar esa sentencia de terror para generar una hecatombe en el resto de las naciones democráticas del planeta. Por esa torpeza llegaron a Venezuela comunicaciones de todos los países, cartas de todas las academias, de las universidades, de los organismos internacionales y sobre todo el rechazo de todos los países del mundo a quienes por mucho tiempo han estado brillando en el mundo por su defensa a la democracia.
En qué problema se metió Maduro al condenar a la AN a su eliminación y cuya amenaza repitió hasta la saciedad hasta que se cumplió por el decreto de su palabra maléfica. A lo mejor los magistrados arrastrados como culebra le dieron un regalo sorpresa al Presidente Maduro porque el había anunciado tal cierre y se hizo real. No dudaron los magistrados en eliminar la AN y no dudaron un segundo al lanzar por la calle del medio tal reto a la democracia mundial y cómo nunca leyeron el mensaje de Chávez el 11 de abril, pues hicieron su juego alocado para sacar del medio al Poder Legislativo que tantos dolores de cabeza le ha propinado al gobierno autoritario de Maduro. No hay dudas que esa decisión la tomó Nicolás con la fuerza de su corazón para cavar su propia mortaja de muerte.
Ahora o nunca tiene la oposición la fórmula para abrir las puertas de las elecciones generales, para ganarse el respeto del Ejecutivo Nacional y sobre todo para recuperar la dignidad de quienes integran la AN. Es la hora de verdad para Julio Borges y el, resto de los diputados que integran ese conciliábulo de legisladores, pero que todavía no han podido devolver al pueblo el favor de haberlos elegido con más de 14 millones de votos. Llegó el momento y si Borges falla quedará marcado ante la historia como el cobarde más grande que haya parido este país, pues es ahora o nunca cuando debe nacer Venezuela.

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