Manuel Ávila: Harakiri

Con el lanzamiento de la Asamblea Nacional de Ciudadanos se pone fin al capítulo de Hugo Chávez en el poder al dejar de lado la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela. Ese empeño de Maduro de cambiar la Carta Magna deja son efectos la Constitución diseñada por los mejores exponentes de la vida venezolana y que aun sin terminar el proyecto para el cual fue creada la sacan de carrera por un simple capricho presidencial. No encuentra el Presidente la fórmula para la gobernabilidad y cada día se le muere el país en sus manos por una crisis económica y social que hunde a la República en la peor crisis de su historia.
Ese harakiri que se hizo Maduro desde el 6D del 2015 cuando recibió la paliza más grande de su historia y quedó condenado a la pérdida del poder para siempre. Pero una vez transitada la ruta legislativa entre dimes y diretes le correspondió al Gobierno de Maduro tomar la dura decisión de lanzar por la vía de una Asamblea Nacional Constituyente el cambio de modelo de país y en ningún caso resolver la crisis de la economía que ha llevado la inflación a niveles incalculables para influir de manera definitiva en la destrucción de la nación.
Por ninguna parte se ve la idea del Gobierno Nacional de cambiar el modelo político para superar la crisis que agobia a una sociedad que ve desde lejos como saquean las arcas del Estado y como crece la hambruna colectiva que contribuye a la destrucción nacional.

Si el Ejecutivo en voz de Nicolás Maduro toma todas las decisiones de condenar a los ciudadanos a una dictadura de corte moderno y donde la imposición de una Asamblea Nacional Constituyente que no ayuda en el proceso de devolver la paz a una sociedad enferma de odio y locura colectiva. No cree Maduro que retar a la mitad de los venezolanos a una confrontación es una locura que terminará en una guerra civil sin parangón en la historia nacional.

No puede aspirar Maduro que la oposición se siente a dialogar con él como consecuencia de la cantidad de estafas, mentiras y falsedades que se han producido cada vez que se han sentado en la misma mesa. Eso quiere decir que Venezuela anda a tientas en busca de su propia salvación.
Nadie clama por solucionar el problema económico y social de nuestra patria y solo con incrementos desordenados de sueldos no se puede pensar en saltar las barreras de la crisis. No hay alimentos y los que se consiguen es a precios elevados como consecuencia de que nuestro país mató todos los espacios de la producción con ficciones y propuestas traídas desde Cuba para impactar en una sociedad de ignorantes.
Se metió Maduro en su propia trampa con una Asamblea Nacional Constituyente cuyo único objetivo es distraer a una sociedad que se ahoga en sus propios sopores de la muerte del Socialismo del Siglo XXI. No termina de salir Venezuela de la crisis y solo se le ocurre a Maduro hacerse el “Harakiri” en medio de una sociedad que lo aborrece y está deseando su salida del poder.
Ahora solo hay que esperar los acontecimientos, pues mientras Maduro se da topetazos para mantenerse en el poder, a sus acólitos solo se les ocurre planificar una cantidad de muertes que enlutan la sociedad venezolana.

 

Así que dejar a Maduro con sus loqueteras ideológicas y cavando su propia fosa política es parte de un gobierno que llegó al poder entre cantos de gallos y media noche y que en 18 años no pudo resolverle los problemas a los venezolanos, sino que con sus políticas socialistas destruyó el alma nacional. Por eso vemos a Maduro practicándose el harakiri en medio una noche clara donde no entendió el mensaje que le dio Chávez aquella noche sobre como tratar al pueblo de Bolívar.

 

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