Manuel Ávila: Negocio redondo

Cuando los ciudadanos de Porlamar deciden estacionar sus vehículos en sus calles están en peligro de ser remolcados por los zamuros amarillos que se llevan los carros como si fueran barajitas.

Pero como en todas las ciudades no se les participa a los ciudadanos dónde hay sitios de remolque y dónde no.
Por eso los ciudadanos marchan a tientas buscando donde estacionarse porque los grueros, dueños de estacionamientos y el INTT parecen aves de rapiña que buscan vaciar los bolsillos de los visitantes a la Ciudad Marinera.

De manera que estacionarse en Porlamar es una ruleta rusa porque los funcionarios de INTT y los grueros permanecen escondidos a la espera que los distraídos ciudadanos aparquen en cualquier lugar de Porlamar.

Pero no ha iniciado el INTT alguna campaña de orientación por ninguna parte para justificar los remolques arbitrarios que los grueros rapiñas en complicidad con las mafias del INTT ponen como trampas caza bobos en las avenidas de Porlamar.

Si partimos del principio que Porlamar no tiene los estacionamientos para aparcar vehículos, cómo es que el INTT y los grueros mafiosos en una especie de red delictual se atreven a ir contra la propiedad privada de los ciudadanos de Margarita.

Nunca el INTT ha iniciado una campaña alguna para advertir a los ciudadanos sobre los espacios donde no pueden estacionarse, pues pareciera que la idea es agarrar desprevenidos a los ciudadanos para vaciarle los bolsillos, Lo peor es que cuando se llega al sitio donde resguardan los vehículos remolcados los abusos de autoridad continúan porque los funcionarios analfabetas en su mayoría se atreven a irrespetar a ,los ciudadanos con palabras pasadas de tono y a los dueños de los estacionamientos se les ocurre decir en un coro de idiotas que esos avisos son pasados por radio, prensa y televisión.

Deben los ciudadanos jugar a la adivinación para saber que piensan los negociantes del INTT, los grueros y los dueños de los estacionamientos porque parecen los zamuros del matadero que se reparten la carroña como si fuesen aves de rapiña.

Pero lo más triste es que los oficiales de tránsito con escasa formación y medio ignorantes deletrean una cantidad de reglas que aparecen en un afiche de oficina donde los funcionarios te leen como si fuese una sentencia el delito de haberte estacionado en un sitio prohibido, Da lástima ver a dueños de estacionamiento, grueros y funcionarios del INTT en una especie de compadrazgo mal cuadrado cumpliendo roles de idiotas mal informados para justificar la información que está en una oficina de 4 x4. Coño no entienden estas bestias apocalípticas que los ciudadanos necesitan orientación sobre dónde deben estacionarse y dónde no, pues es evidente que estos deformados funcionarios solo arman esas trampas caza bobos para dejar sin efectivo a un país al revés.

Ahora lo peor es que los milicianos que se creen dueños del estacionamiento del Hospital “Luís Ortega”, no dejan entrar a nadie a esos espacios, razón por la cual los que visitan a diario la farmacia no encuentran donde estacionarse y son presas fáciles de las aves de rapiña que pululan en Porlamar. Lo más triste es que te encuentras en los aparcaderos dónde van los carros remolcados con personas que van a la Farmacia del Hospital a comprar sus medicinas y deben gastar mil bolívares de taxi, 6400 bolívares de estacionamiento, 1500 bolívares para las finanzas del INTT y lo impagable el susto mayúsculo por encontrarse sin el vehículo en el lugar donde lo dejó.
Con esas actuaciones desconcertantes se enfrenta el ciudadano en una República Bolivariana donde los intereses del “pueblo” se los llevó la revolución en las alas de un país al revés donde todo debe salir de los bolsillos de la gente. De verdad es degradante este escenario parecido al ambiente de ”La Cautiva y el Matadero” de Esteban Echeverría y donde cada zamuro sale con vísceras, cueros, patas y los más idiotas salen con las maldiciones a cuestas de quienes fueron a comprar medicinas y tienen que cancelar unos gastos que no estaban en sus presupuestos. Lo peor es que como explicación ilógica señalan los voceros de los aparcaderos la necesidad de poner orden y provoca decirles “hijos de tus marales” y dónde está el aviso que me diga que no debo estacionarme en ese espacio convertido en un negocio redondo que alguien debe parar para evitar que sigan desangrando al pueblo. Eso está ocurriendo en Porlamar y es necesario que la Cámara Municipal de Mariño legisle para evitar que el INTT siga engordando sus finanzas a costillas del pueblo.

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