Manuel Avila: Precipicio del infierno

El oficialismo es un mar de contradicciones que enfrenta dos posiciones herméticas sobre la tesis de las elecciones, pues mientras Aristóbulo que es un payaso del proceso sostienes “aquí no habrá elecciones aun que destruyan el país”

 

Y la de Diosdado Cabello “Aquí no habrá ningún proceso electoral” y la posición de Elías Jaua “desconozco cualquier decisión sobre elecciones para el 2017, pero en todo caso desde el gobierno está dispuestos a cualquier elección”. En ese juego de posiciones disímiles que nada le dicen al país, pues con unos interlocutores que no tienen autoridad para tomar las decisiones del mandatario Maduro, no es fácil predecir qué ocurrirá en el país en los próximos días. Por eso el país se mantiene en una especie de torbellino que no garantiza ninguna salida a la crisis política, económica y social que atraviesan los venezolanos.
Lo cierto es que hay culillo en el alma de una revolución que se niega a medirse en cualquier proceso electoral porque no tienen calle y menos el amor de la gente que ahora se volcó contra el gobierno porque la escasez los mata y el alto costo de la vida forma parte de una economía atrapada en las improvisaciones de los líderes del proceso. Con un oficialismo sin argumentos para conquistar de nuevo el amor de la gente, pues es evidente que de lo que prometió Chávez sobre una economía sólida solo quedan huellas de la increíble corrupción que se apoderó del proceso. No ha podio el gobierno chavista frenar la ola de corruptelas que han descompuesto la máquina de la economía nacional y hoy tenemos un Estado comprometido porque su hipoteca con los Chinos ha llevado al país a un clima de bancarrota que hunde el barco nacional.
Cuando vemos en las calles colas espectaculares producto de la escasez y altos precios que reflejan el escaso control de una producción quebrada por las pésimas políticas del equipo económico de Maduro. Ahora tenemos un aparato económico quebrado que hunde el barco del gobierno y somete a grandes críticas al gobierno por parte de unos ciudadanos que dicen en las calles que n o soportan un mes este gobierno torpe y mollejudo. Y es que al Presidente Maduro solo se le ha ocurrido como salida culpar al imperialismo norteño y a Dólar Today al involucrarlos en una guerra económica convertida en una fábula de los mil demonios. Fracasó el gobierno en la garantía de calidad de vida a los ciudadanos y por eso le cobran completo a un gobierno sin arrestos para mantenerse en el poder, pues su políticas han sido nefastas para garantizar a los venezolanos un mejor futuro,
Por todas estas razones el culillo se apoderó del alma revolucionaria que se contradice en la toma de decisiones para establecer el cronograma electoral desde el Ministerio Electoral de Maduro. Esa negación de ir a elecciones y acudir a una Asamblea Constituyente que solo el pueblo la puede autorizar son elementos para ver la imagen derruida de un gobierno que se cae a pedazos ante la mirada triste de los fabricantes del Socialismo del Siglo XXI. No se visualiza alguna idea de cambios y la única salida honrosa de la revolución es perder las elecciones para irse lo más rápido a construir una nueva oposición revolucionaria, pero eso no lo entiende el circo que conduce Maduro al precipicio del infierno.

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