Manuel Ávila: Represión pura

Un gobierno no aguanta en el poder con una represión brutal como la utilizada por Nicolás Maduro para controlar a un pueblo venezolano que no lo quiere como Presidente.

 

Y es que con humo y pólvora este mandatario que obliga a los funcionarios públicos a asistir a las marchas y que usa el poder para intimidar al resto de las instituciones, no tiene ningún futuro en el manejo de la gerencia de un país.

Por esa razón empezó el gobierno a usar sus poderes controlados para intentar manipular a la AN y así seguir firmando convenios con otras naciones, manejando los recursos como le da la gana y abusando del poder en todas las decisiones del Ejecutivo.
No puede un gobierno represor seguir gerenciando los destinos de una nación cuando condenó a las FANB a convertirse en una guardia pretoriana al servicio de la figura presidencial y llegó hasta el extremo de sustituir a la AN por un organismo supra como la Sala Constitucional que con las sentencias 155 y 156 procedió a quitarle el resto de las funciones a un Poder Legislativo que se ganó por la vía de los votos la mayoría de la AN. Esas decisiones alocadas de Maduro lo llevaron a usar la represión como el escudo para aferrarse al poder sin considerar que el 80% de los venezolanos no lo quiere como Presidente.

En esa condición se mantiene el Presidente Maduro aferrado a un poder que se perdió en medio de un Socialismo del Siglo XXI que no terminó de convencer a los venezolanos de su capacidad para desarrollar unas políticas serias destinadas a convertir a Venezuela en una nación en vías de desarrollo.
Con una GNB cuestionada por haberse arrastrada a los pies del mandamás de Miraflores no quedan dudas que estamos ante la presencia de un gobierno primitivo que no acaba de entender que sin el apoyo del pueblo no puede seguir conduciendo los destinos de la República.

Ahora los más triste es que la revolución perdió el amor de la gente y solo llevan gente a sus concentraciones solo por presiones sicológicas, por amenazas y por abusar de la condición de subalternos de los empleados públicos.

Pero puede tener por seguro Nicolás Maduro Moros que más tarde que nunca saldrá del poder porque la gente no lo quiere y eso se prueba cada día en las manifestaciones de calle.

Y que los guardias nacionales y los cuerpos represivos del Estado que se amarren los pantalones porque la violación de los derechos humanos en cada una de esas concentraciones no prescriben y sus historiales son guardados en fuentes hemerográficas, en videos y en cintas de televisión que serán pruebas contundentes contra los esbirros del régimen.
Venezuela se respeta Señor Maduro y tenga por seguro que saldrá de Miraflores porque consiguió sumar odios al proceso revolucionario que más nunca en su vida volverá a tomar espacios de poder porque engañaron a los venezolanos al venderle una dictadura disfrazada de democracia para destruir la conciencia de una nación libre.

No saber que los ciudadanos son la expresión más grande de la soberanía popular es caminar de espaldas a la realidad de un país. Este país se respeta y sabe Maduro y su corte que con represión no van muy lejos, pues las instituciones se van desgastando y ningún mandatario se sostiene en el poder con represión y fuerza castrense.
Esta represión pura se acabará pronto y solo le quedarán los aliados más cercanos que se enriquecieron con el poder y que por solidaridad acompañarán a quien en tan poco tiempo convirtió a Venezuela en tierra de nadie, y lo más aberrante es que convirtió a los venezolanos en los ciudadanos más pobres del Continente al tirar a los bolsillos de la corrupción las riquezas de un país.

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